Su campo de investigación involucra la experimentación arquitectónica
basada en la re-conceptualización artística del espacio y dominio
público. Dentro de su proyectos más reconocidos encontramos: Vacío
circular, Módulos carreteros, Casa Patinadores, METRO-polis, Cancha y
Común-Unidad, por mencionar algunos.
Curso ICG (01/06) - Residente de Obras Publicas
Curso que ICG ha desarrollado especialmente para contribuir a la actualización del Residente de Obras Públicas, el programa ha sido elaborado en forma especifica por profesionales con amplia experiencia sobre el tema, teniendo en cuenta los principales escenarios en los cuales desempeña su labor el Residente de Obras Públicas.
El curso esta dirigido a personal operativo,
mandos medios y directivos con nivel de decisión, que tengan que ver con
las obras públicas y servicios relacionados con las mismas.
Al
final del curso, el participante identificará el Marco Normativo
aplicable en las obras públicas y servicios relacionados con las mismas
en todas sus etapas (antes, durante y después de su ejecución).
Video del Curso
Sistemas Hidráulicos Pre Incas e Incas
Sistemas Hidráulicos Pre Incas e Incas
En las últimas dos décadas el mundo
viene luchando contra el cambio climático. Algunos atribuyen su
aceleración a la acción del hombre y otros a una acción normal de la
naturaleza. Como sea, es evidente que vivimos un aumento de temperaturas
que nos afecta.
Por la cadena de los andes y sus
glaciares se dice que el Perú será uno de los más perjudicados por el
fenómeno. El país concentra cerca del 70% de los glaciares del mundo,
esta característica hace que seamos uno de los países más vulnerables.
Se habla de adecuación al cambio climático, algo que nuestros
antepasados ya realizaban de forma espectacular.
Si elaboramos una línea del tiempo
(Figura 1) y colocamos en él nuestro relativo corto pasado, y lo hacemos
coincidir con la línea de los procesos climáticos en la Tierra, es
probable que nuestros antepasados hayan lidiado con una naturaleza
hostil que obedecía a un cambio climático quizás menos evidente que el
que experimentamos ahora; con menos argumentos científicos y técnicos,
pero con una gran fortaleza que ahora no tenemos: la visión mística de
los astros, la veneración a los recursos agua y tierra y, sobre todo, el
respeto a la naturaleza que se evidencia en la manera como
“gestionaban” la cuenca.

Hablar de las prácticas de siembra de
agua que realizaban nuestros antepasados tiene que relacionarse con la
visión de cuenca que ellos tenían en la práctica.
En la Figura 2 vemos los principales sistemas hidráulicos puestos
en práctica por nuestros ingenieros pre-incas e incas, que revela el
conocimiento y talento científico, que conjuga la aplicación de una
serie de ciencias.

1. Las partes altas de las cuencas estaban completamente forestadas o
con presencia de cobertura vegetal, tal como se evidencia en algunos
lugares (Distrito de Huachos – Castovirreyna en Huancavelica) con la
presencia de bosques completos de quinuales o queñua (Polylepis
racemosa, P. incana), solo por mencionar una, además de una gama amplia
de especies nativas adaptadas a nuestro medio que ahora simplemente se
han desaparecido.
2. A lo largo de los andes podemos apreciar una serie de represas que
por su ubicación denominamos alto andinas, de mediana capacidad, cuya
función era almacenar las aguas de las lluvias. Podemos apreciar
capacidades desde unos cientos de miles de metros cúbicos hasta cerca
del millón de metros cúbicos; nunca posicionadas en los cauces de los
ríos, como ahora que vemos represas de gran capacidad en el eje del río
(Gallito Ciego) que, por el proceso propio de erosión de la cuenca,
están colmatándose y trabajan con una capacidad de cerca del 50%.

3. Observatorios solares, los
cuales sin ser una obra hidráulica tenían una espectacular aplicación
en el control climático para beneficio de sus cultivos, registro de los
principales eventos de la comunidad, cambios de estación, registro de
nacimientos, entre otros usos. Una muestra es Chankillo – Casma, en
Ancash, ubicada estratégicamente en las zonas menos vulnerables y de
mayor visibilidad del valle.

4. La ubicación de los principales asentamientos humanos estuvieron siempre en las partes altas, lejos de la fuerza devastadora de los ríos o quebradas, que tantas vidas o pérdidas económicas generan actualmente.

5. Según Luis Masson Meiss, estudioso de los sistemas de andenería,
en el Perú existe aproximadamente un millón de hectáreas en andenes. De
ellos solo se explotan efectivamente un 25%. Llama la atención que no
se cuente con un inventario actualizado y confiable de esta portentosa
obra de ingeniería legada por los incas. Constituyen un patrimonio
cultural sub utilizado en zonas donde prevalece la pobreza extrema por
contradicción. Ejemplo de ello son los andenes de Andamarca en Lucanas,
Ayacucho.

6. Los sistemas de amunas, de
mayor presencia en la serranía de Lima, son una práctica ancestral de
recarga de acuífero, que ahora se muestra como novedosa, pero que los
pre incas limeños hicieron con excelentes resultados; como hasta ahora
lo practican los pobladores de Tupicocha en Huarochiri, Lima.
Este es el mejor ejemplo de la llamada
“siembra del agua”. Consistía en un ritual que implicaba: asambleas,
limpieza de acequias y, sobre todo, veneración al agua. Antes del inicio
de la limpieza de las acequias amunadoras se realizaba el pago a la
tierra (apu) y al agua (yaku).
El sistema funcionaba con zanjas abiertas
que siguen las curvas de nivel de las punas, lo que permitía conducir
el agua de lluvia hasta un lugar llamado cochas, abiertas para recibir
el agua y que luego se filtrara en la montaña para surgir, aguas abajo,
como puquios meses después; exactamente cuando no hay lluvias y el
estiaje es más marcado en la cuenca, de esa manera realizaron
agricultura y mantuvieron al pueblo provisto de alimentos.

7. Los puquios, ojos de
agua, (ñahui yaku) se favorecían por la siembra del agua que realizaban
nuestros antepasados en las partes altas de las cuencas. En muchos
lugares donde existen estos puquios hay un descuido y deterioro de estas
importantes fuentes de agua: botaderos de basura, eliminación de
especies forestales que “atraen” la presencia del agua, siembra de
especies foráneas (eucalipto) que, según los entendidos, funcionan como
bombas consumidoras de agua.
8. Son innumerables los vestigios de obras descomunales como los canales de riego que,
muchas veces, cruzan los andes llevando las aguas de una cuenca hacia
otra (trasvases), con mejores posibilidades o potencial agronómico:
suelo, clima, adaptación de especies, entre otros aspectos.
Un ejemplo vivo es el Sistema de Riego
Huirucatac, en la parte alta de la cuenca del río Nepeña, en Huaylas
(Ancash), donde mediante un sistema de lagunas interconectadas (Coñoc
Ranra, Capado Cocha, Tocanca, entre otras), unidas por el canal
Huirucatac de más de 100 km, se llevan las aguas desde la cuenca del río
Nepeña hacia la cuenca del Río Santa Lacramarca.
Este es emblemático, por lo que
representa unir los andes con la costa mediante venas de ríos que llevan
vida a zonas desiertas. Este sistema está aún por redescubrirse y
mostrar al mundo su portento y, por tanto, poner de manifiesto, una vez
más, el ingenio de nuestros antepasados hidráulicos.

9. Las riberas de los ríos cubiertas con especies forestales,
es decir, una defensa ribereña efectiva y práctica que ahora hemos
olvidado. Basta con escuchar los comentarios de los lugareños de mayor
edad de las comisiones de regantes, donde hemos realizado trabajos,
quienes cuentan que “antes los ríos estaban encañonados o confinados,
era prácticamente imposible pasar de una ribera a otra, salvo por
lugares especialmente identificados”.
Ahora las riberas están deforestadas y el
flujo del agua del río corre libremente, causando en los meses de
lluvias desbordes que ocasionan la pérdida de suelos, cultivos, vidas y
el perjuicio económico que esto representa.
10. Los waru waru o
camellones, son prácticas ancestrales de uso común en el altiplano, en
áreas inundables o inundadas, que consisten en “jalar” tierra formando
una plataforma o “cama” rodeada de agua, donde se realiza la siembra.
Esta agua alrededor del waru waru crea un microclima que mitiga el
efecto de las heladas, permitiendo el desarrollo de los cultivos.

11. Los acueductos son
trabajos de ingeniería hidráulica que debemos revalorar y buscar que se
consideren como una maravilla de la ingeniería civil, al igual que el
santuario de Tipón, en Cusco.
Estos acueductos conducen las
filtraciones de los ríos, Aija, Tierra Blancas y Nazca por tramos
subterráneos (galerías socavón) y por tramos descubiertos (galería
zanjón).

Esta es una muestra del talento
científico y genial de nuestros antepasados, resultado de la aplicación
de una serie de ciencias: ingeniería civil, hidráulica y agronomía. Esta
sabiduría hidráulica corresponde no solo a nuestras fronteras sino a la
humanidad misma.
Alguna documentación disponible son los libros:- “Los orígenes de la civilización en el Perú” de Luis Guillermo Lumbreras
- “Los trabajos hidráulicos del Inca en el antiguo Perú” de Alberto Regal
- “El regadio en el área andina central” ensayo de distribución geográfica de la Universidad Católica
- “Sistemas Hidráulicos Incas” de Juan Fernando Villafana Avila
- “Aguas en el desierto: Los puquios de Nasca” de Katharina Schreiber y Josué Lancho Rojas.
- “Agua bien común y usos prívados” de María Teresa Oré
Sistemas Hidráulicos Pre Incas e Incas
Sistemas Hidráulicos Pre Incas e Incas
En las últimas dos décadas el mundo
viene luchando contra el cambio climático. Algunos atribuyen su
aceleración a la acción del hombre y otros a una acción normal de la
naturaleza. Como sea, es evidente que vivimos un aumento de temperaturas
que nos afecta.
Por la cadena de los andes y sus
glaciares se dice que el Perú será uno de los más perjudicados por el
fenómeno. El país concentra cerca del 70% de los glaciares del mundo,
esta característica hace que seamos uno de los países más vulnerables.
Se habla de adecuación al cambio climático, algo que nuestros
antepasados ya realizaban de forma espectacular.
Si elaboramos una línea del tiempo
(Figura 1) y colocamos en él nuestro relativo corto pasado, y lo hacemos
coincidir con la línea de los procesos climáticos en la Tierra, es
probable que nuestros antepasados hayan lidiado con una naturaleza
hostil que obedecía a un cambio climático quizás menos evidente que el
que experimentamos ahora; con menos argumentos científicos y técnicos,
pero con una gran fortaleza que ahora no tenemos: la visión mística de
los astros, la veneración a los recursos agua y tierra y, sobre todo, el
respeto a la naturaleza que se evidencia en la manera como
“gestionaban” la cuenca.

Hablar de las prácticas de siembra de
agua que realizaban nuestros antepasados tiene que relacionarse con la
visión de cuenca que ellos tenían en la práctica.
En la Figura 2 vemos los principales sistemas hidráulicos puestos
en práctica por nuestros ingenieros pre-incas e incas, que revela el
conocimiento y talento científico, que conjuga la aplicación de una
serie de ciencias.

1. Las partes altas de las cuencas estaban completamente forestadas o
con presencia de cobertura vegetal, tal como se evidencia en algunos
lugares (Distrito de Huachos – Castovirreyna en Huancavelica) con la
presencia de bosques completos de quinuales o queñua (Polylepis
racemosa, P. incana), solo por mencionar una, además de una gama amplia
de especies nativas adaptadas a nuestro medio que ahora simplemente se
han desaparecido.
2. A lo largo de los andes podemos apreciar una serie de represas que
por su ubicación denominamos alto andinas, de mediana capacidad, cuya
función era almacenar las aguas de las lluvias. Podemos apreciar
capacidades desde unos cientos de miles de metros cúbicos hasta cerca
del millón de metros cúbicos; nunca posicionadas en los cauces de los
ríos, como ahora que vemos represas de gran capacidad en el eje del río
(Gallito Ciego) que, por el proceso propio de erosión de la cuenca,
están colmatándose y trabajan con una capacidad de cerca del 50%.

3. Observatorios solares, los
cuales sin ser una obra hidráulica tenían una espectacular aplicación
en el control climático para beneficio de sus cultivos, registro de los
principales eventos de la comunidad, cambios de estación, registro de
nacimientos, entre otros usos. Una muestra es Chankillo – Casma, en
Ancash, ubicada estratégicamente en las zonas menos vulnerables y de
mayor visibilidad del valle.

4. La ubicación de los principales asentamientos humanos estuvieron siempre en las partes altas, lejos de la fuerza devastadora de los ríos o quebradas, que tantas vidas o pérdidas económicas generan actualmente.

5. Según Luis Masson Meiss, estudioso de los sistemas de andenería,
en el Perú existe aproximadamente un millón de hectáreas en andenes. De
ellos solo se explotan efectivamente un 25%. Llama la atención que no
se cuente con un inventario actualizado y confiable de esta portentosa
obra de ingeniería legada por los incas. Constituyen un patrimonio
cultural sub utilizado en zonas donde prevalece la pobreza extrema por
contradicción. Ejemplo de ello son los andenes de Andamarca en Lucanas,
Ayacucho.

6. Los sistemas de amunas, de
mayor presencia en la serranía de Lima, son una práctica ancestral de
recarga de acuífero, que ahora se muestra como novedosa, pero que los
pre incas limeños hicieron con excelentes resultados; como hasta ahora
lo practican los pobladores de Tupicocha en Huarochiri, Lima.
Este es el mejor ejemplo de la llamada
“siembra del agua”. Consistía en un ritual que implicaba: asambleas,
limpieza de acequias y, sobre todo, veneración al agua. Antes del inicio
de la limpieza de las acequias amunadoras se realizaba el pago a la
tierra (apu) y al agua (yaku).
El sistema funcionaba con zanjas abiertas
que siguen las curvas de nivel de las punas, lo que permitía conducir
el agua de lluvia hasta un lugar llamado cochas, abiertas para recibir
el agua y que luego se filtrara en la montaña para surgir, aguas abajo,
como puquios meses después; exactamente cuando no hay lluvias y el
estiaje es más marcado en la cuenca, de esa manera realizaron
agricultura y mantuvieron al pueblo provisto de alimentos.

7. Los puquios, ojos de
agua, (ñahui yaku) se favorecían por la siembra del agua que realizaban
nuestros antepasados en las partes altas de las cuencas. En muchos
lugares donde existen estos puquios hay un descuido y deterioro de estas
importantes fuentes de agua: botaderos de basura, eliminación de
especies forestales que “atraen” la presencia del agua, siembra de
especies foráneas (eucalipto) que, según los entendidos, funcionan como
bombas consumidoras de agua.
8. Son innumerables los vestigios de obras descomunales como los canales de riego que,
muchas veces, cruzan los andes llevando las aguas de una cuenca hacia
otra (trasvases), con mejores posibilidades o potencial agronómico:
suelo, clima, adaptación de especies, entre otros aspectos.
Un ejemplo vivo es el Sistema de Riego
Huirucatac, en la parte alta de la cuenca del río Nepeña, en Huaylas
(Ancash), donde mediante un sistema de lagunas interconectadas (Coñoc
Ranra, Capado Cocha, Tocanca, entre otras), unidas por el canal
Huirucatac de más de 100 km, se llevan las aguas desde la cuenca del río
Nepeña hacia la cuenca del Río Santa Lacramarca.
Este es emblemático, por lo que
representa unir los andes con la costa mediante venas de ríos que llevan
vida a zonas desiertas. Este sistema está aún por redescubrirse y
mostrar al mundo su portento y, por tanto, poner de manifiesto, una vez
más, el ingenio de nuestros antepasados hidráulicos.

9. Las riberas de los ríos cubiertas con especies forestales,
es decir, una defensa ribereña efectiva y práctica que ahora hemos
olvidado. Basta con escuchar los comentarios de los lugareños de mayor
edad de las comisiones de regantes, donde hemos realizado trabajos,
quienes cuentan que “antes los ríos estaban encañonados o confinados,
era prácticamente imposible pasar de una ribera a otra, salvo por
lugares especialmente identificados”.
Ahora las riberas están deforestadas y el
flujo del agua del río corre libremente, causando en los meses de
lluvias desbordes que ocasionan la pérdida de suelos, cultivos, vidas y
el perjuicio económico que esto representa.
10. Los waru waru o
camellones, son prácticas ancestrales de uso común en el altiplano, en
áreas inundables o inundadas, que consisten en “jalar” tierra formando
una plataforma o “cama” rodeada de agua, donde se realiza la siembra.
Esta agua alrededor del waru waru crea un microclima que mitiga el
efecto de las heladas, permitiendo el desarrollo de los cultivos.

11. Los acueductos son
trabajos de ingeniería hidráulica que debemos revalorar y buscar que se
consideren como una maravilla de la ingeniería civil, al igual que el
santuario de Tipón, en Cusco.
Estos acueductos conducen las
filtraciones de los ríos, Aija, Tierra Blancas y Nazca por tramos
subterráneos (galerías socavón) y por tramos descubiertos (galería
zanjón).

Esta es una muestra del talento
científico y genial de nuestros antepasados, resultado de la aplicación
de una serie de ciencias: ingeniería civil, hidráulica y agronomía. Esta
sabiduría hidráulica corresponde no solo a nuestras fronteras sino a la
humanidad misma.
Alguna documentación disponible son los libros:- “Los orígenes de la civilización en el Perú” de Luis Guillermo Lumbreras
- “Los trabajos hidráulicos del Inca en el antiguo Perú” de Alberto Regal
- “El regadio en el área andina central” ensayo de distribución geográfica de la Universidad Católica
- “Sistemas Hidráulicos Incas” de Juan Fernando Villafana Avila
- “Aguas en el desierto: Los puquios de Nasca” de Katharina Schreiber y Josué Lancho Rojas.
- “Agua bien común y usos prívados” de María Teresa Oré
Ecosistema de soluciones GRAPHISOFT
Graphisoft ha anunciado hoy ArchiCAD 20,
la última versión de su software de diseño BIM para arquitectos.
En el ArchiCAD 16 ya introdujo un ecosistema integral de soluciones para
facilitar la creación, el intercambio y la búsqueda de los componentes
BIM personalizados. Una evaluación integrada de la energía convierte a
ArchiCAD en la “más verde” solución BIM disponible en el mercado hoy
en día.
Además se abrirá un nuevo servicio denominado BIMcomponents para obtener componentes personalizados para los proyectos BIM, conectados con la base de datos BIM basado en la nube, de tal manera que los usuarios podrán crear, buscar, cargar y descargar los componentes personalizados BIM de su elección.
Además se abrirá un nuevo servicio denominado BIMcomponents para obtener componentes personalizados para los proyectos BIM, conectados con la base de datos BIM basado en la nube, de tal manera que los usuarios podrán crear, buscar, cargar y descargar los componentes personalizados BIM de su elección.
Video de Ecosistema de soluciones GRAPHISOFT
Conjuntos Cerrados: 4 efectos negativos de vivir tras las rejas
Las oportunidades y la disponibilidad de espacios para la interacción
humana son algunas de las cualidades que apreciamos de las ciudades y
que hacen de ellas lugares de inspiración y motores de innovación. Sin
embargo, la manera en la que estamos construyendo las ciudades pone en
peligro muchas de estas cualidades.
Los conjuntos cerrados—o gated communities en inglés—son un fenómeno global que ha encontrado un suelo fértil para expandirse de manera alarmante en América Latina. Estas comunidades varían en tamaño, densidad y forma. Sin embargo, comparten algunos atributos: son áreas residenciales cercadas con muros o rejas, portones controlados por seguridad privada y acceso restringido. Ofrecen servicios urbanos como espacios verdes y zonas comunales exclusivamente para sus residentes y—si bien en sus orígenes estaban compuestos por agrupaciones de casas aisladas—cada vez son más frecuentes los conjuntos con edificios multifamiliares.
Estas extensas áreas residenciales crean paisajes urbanos homogéneos, segregados y aislados, convirtiéndose en el antónimo de las ciudades. ¿Qué implicaciones tiene construir nuestras ciudades a partir de pequeñas anti-ciudades?
Conjunto cerrado cerca de Buenos Aires. Fuente: Alex Steffler
Los conjuntos cerrados en América Latina
Los conjuntos cerrados han existido durante décadas en todo el mundo, pero no fue sino hasta los años 70 y 80 que tomaron fuerza. Es difícil saber cuántos desarrollos como estos existen en América Latina, ya que se trata de un fenómeno poco documentado y no existen consensos en su definición. Sin embargo, existen aproximaciones para algunas de las principales ciudades en la región. Por ejemplo, Buenos Aires cuenta con 500 desarrollos. Por su parte, Bogotá cuenta con datos más precisos gracias a un estudio detallado de Fernando de la Carrera.
De 1950 a 2011, se han construido más de 3000 conjuntos cerrados en Bogotá, y desde el año 2001 es la tipología más común a desarrollar. De los aproximadamente 7.8 millones de bogotanos, el 25% hoy vive en un conjunto cerrado. Este tipo de desarrollos estaba tradicionalmente dirigido a grupos de altos ingresos, pero hoy en día hacen parte de la oferta inmobiliaria para los grupos de menores ingresos que añoran las rejas—las cuales, más allá de una cuestión de seguridad, se han convertido en un símbolo de status social. Como dice De la Carrera, este modelo puede ser visto como el nuevo paradigma para el desarrollo de las ciudades en América Latina bajo un pretexto engañoso de crecimiento y progreso.
Alphaville, un conjunto cerrado con edificios multifamiliares en Sao Paulo. Fuente: Lucas Garcia
4 consecuencias negativas de vivir tras las rejas
Estudios sobre el desarrollo de este tipo de conjuntos coinciden en que las razones para esta tendencia son al aumento de la desigualdad social, la falta de presencia del Estado, la percepción de inseguridad, la búsqueda de la homogeneidad social y comunitaria, y la búsqueda de un estatus socioeconómico más elevado, entre otros. Sin embargo, es importante detenerse y mirar las consecuencias que estas estructuras tienen sobre el tejido urbano y social de nuestras ciudades:
Conjunto Cerrado en Bogotá. Fuente: Juan C. García
¿Qué pueden hacer los municipios para contrarrestar esta tendencia?
Santiago de Surco, un barrio en Lima lleno de conjuntos cerrados. Fuente: U.S. Air Force
Hoy estamos construyendo las ciudades de mañana. Cada reja que se
erige hoy probablemente va a permanecer, ya que cambiar la estructura
urbana creada por comunidades cerradas no será tarea fácil. Si no
queremos vivir en ciudades fragmentadas, en pequeñas islas, en la
anti-ciudad, resulta urgente cambiar el paradigma en los modelos
residenciales de nuestras ciudades latinoamericanas y buscar
alternativas que apoyen la construcción de ciudades amables e
incluyentes.
Los conjuntos cerrados—o gated communities en inglés—son un fenómeno global que ha encontrado un suelo fértil para expandirse de manera alarmante en América Latina. Estas comunidades varían en tamaño, densidad y forma. Sin embargo, comparten algunos atributos: son áreas residenciales cercadas con muros o rejas, portones controlados por seguridad privada y acceso restringido. Ofrecen servicios urbanos como espacios verdes y zonas comunales exclusivamente para sus residentes y—si bien en sus orígenes estaban compuestos por agrupaciones de casas aisladas—cada vez son más frecuentes los conjuntos con edificios multifamiliares.
Estas extensas áreas residenciales crean paisajes urbanos homogéneos, segregados y aislados, convirtiéndose en el antónimo de las ciudades. ¿Qué implicaciones tiene construir nuestras ciudades a partir de pequeñas anti-ciudades?
Los conjuntos cerrados en América Latina
Los conjuntos cerrados han existido durante décadas en todo el mundo, pero no fue sino hasta los años 70 y 80 que tomaron fuerza. Es difícil saber cuántos desarrollos como estos existen en América Latina, ya que se trata de un fenómeno poco documentado y no existen consensos en su definición. Sin embargo, existen aproximaciones para algunas de las principales ciudades en la región. Por ejemplo, Buenos Aires cuenta con 500 desarrollos. Por su parte, Bogotá cuenta con datos más precisos gracias a un estudio detallado de Fernando de la Carrera.
De 1950 a 2011, se han construido más de 3000 conjuntos cerrados en Bogotá, y desde el año 2001 es la tipología más común a desarrollar. De los aproximadamente 7.8 millones de bogotanos, el 25% hoy vive en un conjunto cerrado. Este tipo de desarrollos estaba tradicionalmente dirigido a grupos de altos ingresos, pero hoy en día hacen parte de la oferta inmobiliaria para los grupos de menores ingresos que añoran las rejas—las cuales, más allá de una cuestión de seguridad, se han convertido en un símbolo de status social. Como dice De la Carrera, este modelo puede ser visto como el nuevo paradigma para el desarrollo de las ciudades en América Latina bajo un pretexto engañoso de crecimiento y progreso.
4 consecuencias negativas de vivir tras las rejas
Estudios sobre el desarrollo de este tipo de conjuntos coinciden en que las razones para esta tendencia son al aumento de la desigualdad social, la falta de presencia del Estado, la percepción de inseguridad, la búsqueda de la homogeneidad social y comunitaria, y la búsqueda de un estatus socioeconómico más elevado, entre otros. Sin embargo, es importante detenerse y mirar las consecuencias que estas estructuras tienen sobre el tejido urbano y social de nuestras ciudades:
- Segregación socio-espacial: Los conjuntos cerrados son un síntoma más de la desigualdad social que se manifiesta a través de diversas formas de segregación espacial en las ciudades latinoamericanas. La construcción de barreras y la presencia de seguridad privada garantizan la división sistemática de los estratos sociales. Los espacios públicos y, por tanto, espacios de encuentro social están privatizados y fragmentados. Este tipo de desarrollo promueve la construcción de ciudades excluyentes poniendo en peligro la calidad de vida de todos sus habitantes.
- El uso excesivo del automóvil: Las comunidades cerradas son estructuras que promueven el uso de vehículos particulares ya que son por lo general áreas exclusivamente residenciales que requieren de largos desplazamientos a tiendas, lugares de trabajo y otros servicios. Asimismo los cerramientos crean aceras inseguras y poco agradables para los peatones que se encuentran caminando por fuera de los conjuntos cerrados.
- Inseguridad: A pesar de ser construidos para crear un ambiente más seguro para sus residentes, los conjuntos cerrados paradójicamente crean espacios más inseguros para quienes están por fuera de las rejas, poniendo el beneficio individual sobre las necesidades colectivas de la ciudad. Es así como en muchos casos se crea un espiral de declive en la seguridad ciudadana en áreas circundantes a estos desarrollos. Como decía Jane Jacobs, la falta de “ojos en las calle” genera problemas de seguridad en el espacio público.
- Impacto ambiental: El auge de los conjuntos cerrados ha hecho de ellos una de las células de crecimiento urbano localizadas en las zonas periféricas de la ciudad. En Bogotá, los conjuntos cerrados representan el 0,45% de todos los proyectos de vivienda entre 1950-2022, sin embargo ocupan el 23% de la superficie dedicada a la vivienda en el mismo período. En este sentido, esta tipología se puede considerar como una amenaza al medio ambiente, ya que este tipo de expansión urbana de baja densidad representa un uso poco eficiente del suelo.
¿Qué pueden hacer los municipios para contrarrestar esta tendencia?
- Prevenir e incentivar: Las ciudades pueden utilizar instrumentos de planificación urbana para dirigir el desarrollo urbano en una dirección diferente. Por ejemplo, mediante normas urbanísticas que incentiven desarrollos densos con usos mixtos, bloques con fachadas paramentadas que eviten retrocesos y antejardines cercados.
- Desincentivar: Los municipios deben evitar la promoción indirecta de conjuntos cerrados, como es el caso de normas que regulan el desarrollo de áreas suburbanas en los municipios aledaños a Bogotá; o en Tegucigalpa, donde en el 2012 se llevó un cabo el Programa Barrios Más Seguros en el que se permitía cerrar vías públicas con portones y trancas a ciertas horas del día.
- Buenas prácticas: El sector de vivienda pública puede desempeñar un papel importante en la prestación de buenos ejemplos de desarrollo de viviendas abiertas de alta calidad, y ser un referente de modelos urbanos sostenibles e incluyentes que promuevan la cohesión social y la equidad.
Financiando la Infraestructura Urbana: Contribuciones por Mejoras
La infraestructura está en el núcleo de las ciudades sostenibles. El
acceso y la calidad de los servicios de infraestructura pueden
determinar cuánto tiempo nos demoramos en llegar al trabajo; el tamaño
de la huella de carbono de una ciudad; e incluso nuestras probabilidades
de enfermarnos, por decir lo menos. Los economistas urbanos coinciden
en que la disponibilidad de infraestructura de calidad es necesaria para el crecimiento económico.
Sin embargo, los gobiernos de América Latina y el Caribe (ALC) no han
podido aumentar de manera efectiva y eficiente el acceso a los servicios
básicos de infraestructura- agua, saneamiento, energía, residuos
sólidos, y transporte.
Estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo sugieren que ALC requiere inversiones anuales en infraestructura del 5 por ciento del PIB para cerrar la brecha de infraestructura de la región para el año 2020. Sin embargo, cifras recientes indican que los niveles actuales de inversión apenas alcanzaron un promedio de 2.7 por ciento del PIB durante la última década. En la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) estimamos que las necesidades de inversión en infraestructura ascienden a por lo menos US$ 17 mil millones para 30 ciudades participantes en la iniciativa. Esto significa que, en promedio, cada ciudad se enfrenta al reto de recaudar al menos US$ 568 millones – lo que representa el 10% del PIB promedio de esas ciudades emergentes – para desarrollar los proyectos críticos de infraestructura identificados en los Planes de Acción de ICES, tales como la construcción de una planta de tratamiento de agua en Campeche, México.
¿Cómo pueden ayudar las ciudades a cerrar la brecha de infraestructura en ALC – la segunda región más urbanizada del mundo? Este es el primer post de una serie que aborda los mecanismos de financiación de la infraestructura a nivel de ciudad: Contribuciones por Mejoras, Asociaciones Público-Privadas y Bonos Municipales.
Contribuciones por mejoras: La prometedora experiencia de Manizales
Las contribuciones por mejoras son probablemente la forma más antigua de captura de plusvalía y han existido desde los tiempos del Imperio Romano. En resumen, la contribución por mejora es una tasa aplicada a los dueños de determinadas propiedades para cubrir el costo de las inversiones públicas de las que se benefician directamente. Hoy en día, la mayoría de los países de América Latina cuentan con marcos legales que establecen alguna versión de las contribuciones por mejoras, permitiendo a las ciudades recuperar entre el 30 y el 60 por ciento del incremento del valor de las propiedades como resultado de la provisión de infraestructura pública (i.e. parques, plazas y calles). ¿Qué podemos aprender acerca de las contribuciones por mejoras de las ciudades emergentes?
Manizales (Colombia) ha experimentado con éxito la contribución de valorización, aumentando significativamente los ingresos del gobierno municipal para el financiamiento de la infraestructura urbana. De hecho, en años recientes la tasa ha llegado a representar el 50% de los ingresos municipales por concepto de impuestos de propiedad. En los últimos diez años, Manizales ha desarrollado al menos ocho proyectos financiados a través de contribuciones por mejoras, incluyendo la construcción y mejoramiento de calles e iniciativas para la renovación urbana, incluyendo la recuperación de la Plaza Alfonso López.
La Plaza Alfonso López fue diseñada en 2008 con el propósito de renovar el centro urbano de Manizales y mejorar la calidad del espacio público y la movilidad entre el este y el oeste de la ciudad. Los costos iniciales del proyecto se estimaron en ~ US $ 17 millones (en dólares de 2008). Reconociendo que la renovación de la plaza produciría un aumento en el valor de las propiedades cercanas, el Instituto de Valorización de Manizales – la autoridad responsable de administrar la tasa – incluyó la contribución de valorización como la principal fuente de financiamiento del proyecto, cubriendo así el 57% de los costos totales de la obra. Después de evaluar los costos y beneficios del proyecto, la tarifa se distribuyó entre 40,000 propiedades residenciales y comerciales de la zona.
La tasa de cumplimiento de pagos fue alta entre los manizaleños. En sólo dos años, se recuperó el 85 por ciento del monto adeudado por los propietarios. La satisfacción con la Plaza Alfonso López también fue significativa entre los propietarios. Un estudio publicado en 2011 concluyó que:
¿Qué mecanismos de financiación de infraestructura está usando tu ciudad? ¡Cuéntanos!
Estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo sugieren que ALC requiere inversiones anuales en infraestructura del 5 por ciento del PIB para cerrar la brecha de infraestructura de la región para el año 2020. Sin embargo, cifras recientes indican que los niveles actuales de inversión apenas alcanzaron un promedio de 2.7 por ciento del PIB durante la última década. En la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) estimamos que las necesidades de inversión en infraestructura ascienden a por lo menos US$ 17 mil millones para 30 ciudades participantes en la iniciativa. Esto significa que, en promedio, cada ciudad se enfrenta al reto de recaudar al menos US$ 568 millones – lo que representa el 10% del PIB promedio de esas ciudades emergentes – para desarrollar los proyectos críticos de infraestructura identificados en los Planes de Acción de ICES, tales como la construcción de una planta de tratamiento de agua en Campeche, México.
¿Cómo pueden ayudar las ciudades a cerrar la brecha de infraestructura en ALC – la segunda región más urbanizada del mundo? Este es el primer post de una serie que aborda los mecanismos de financiación de la infraestructura a nivel de ciudad: Contribuciones por Mejoras, Asociaciones Público-Privadas y Bonos Municipales.
Contribuciones por mejoras: La prometedora experiencia de Manizales
Las contribuciones por mejoras son probablemente la forma más antigua de captura de plusvalía y han existido desde los tiempos del Imperio Romano. En resumen, la contribución por mejora es una tasa aplicada a los dueños de determinadas propiedades para cubrir el costo de las inversiones públicas de las que se benefician directamente. Hoy en día, la mayoría de los países de América Latina cuentan con marcos legales que establecen alguna versión de las contribuciones por mejoras, permitiendo a las ciudades recuperar entre el 30 y el 60 por ciento del incremento del valor de las propiedades como resultado de la provisión de infraestructura pública (i.e. parques, plazas y calles). ¿Qué podemos aprender acerca de las contribuciones por mejoras de las ciudades emergentes?
Manizales (Colombia) ha experimentado con éxito la contribución de valorización, aumentando significativamente los ingresos del gobierno municipal para el financiamiento de la infraestructura urbana. De hecho, en años recientes la tasa ha llegado a representar el 50% de los ingresos municipales por concepto de impuestos de propiedad. En los últimos diez años, Manizales ha desarrollado al menos ocho proyectos financiados a través de contribuciones por mejoras, incluyendo la construcción y mejoramiento de calles e iniciativas para la renovación urbana, incluyendo la recuperación de la Plaza Alfonso López.
La Plaza Alfonso López fue diseñada en 2008 con el propósito de renovar el centro urbano de Manizales y mejorar la calidad del espacio público y la movilidad entre el este y el oeste de la ciudad. Los costos iniciales del proyecto se estimaron en ~ US $ 17 millones (en dólares de 2008). Reconociendo que la renovación de la plaza produciría un aumento en el valor de las propiedades cercanas, el Instituto de Valorización de Manizales – la autoridad responsable de administrar la tasa – incluyó la contribución de valorización como la principal fuente de financiamiento del proyecto, cubriendo así el 57% de los costos totales de la obra. Después de evaluar los costos y beneficios del proyecto, la tarifa se distribuyó entre 40,000 propiedades residenciales y comerciales de la zona.
La tasa de cumplimiento de pagos fue alta entre los manizaleños. En sólo dos años, se recuperó el 85 por ciento del monto adeudado por los propietarios. La satisfacción con la Plaza Alfonso López también fue significativa entre los propietarios. Un estudio publicado en 2011 concluyó que:
- 94.3% de los propietarios aseguró que se benefició del proyecto,
- 83.7% de los propietarios dijo que el monto a cancelar era adecuado,
- 95.1% de los propietarios aseguró estar de acuerdo con que la contribución por mejora es útil para desarrollar la infraestructura pública, y
- 97.8% de los propietarios se encontraron satisfechos con los proyectos desarrollados por el Instituto de Valorización.
¿Qué mecanismos de financiación de infraestructura está usando tu ciudad? ¡Cuéntanos!
Por qué la planificación urbana es clave para la prevención del delito
En 2011, Ciudad Juárez, ciudad fronteriza mexicana dentro del estado de Chihuahua, tenía el récord no tan glorioso de ser la ciudad más violenta del mundo
con base a su tasa de homicidios. Pero, ¿qué factores propiciaron esto?
¿Acaso existen factores urbanos o sociales que hayan desencadenado tal
situación, o son los cárteles de la droga los únicos culpables?
Antes de responder a estas preguntas es importante aclarar que, aunque la tasa de homicidios no es el único indicador para medir el nivel de violencia en una ciudad determinada, éste es uno de los indicadores más relevantes al momento de medir la percepción de los ciudadanos sobre las tasas de criminalidad.
Imagen: Ciudad Juárez, tomada de Google Maps
Una vez dicho esto, es importante mencionar que la violencia y la
delincuencia—así como los diferentes factores que las generan—no
aparecieron por sí solos en Ciudad Juárez. Sus raíces, se remontan a la
década de 1920, en la época de la prohibición del alcohol en los Estados
Unidos. En ese momento, muchos ciudadanos norteamericanos cruzaban la
frontera de El Paso para comprar alcohol e ir a las casas de apuesta, lo
que ocasionó la creación de un mercado negro que ayudó a aumentar la
violencia en las zonas fronterizas[1].
En vista de lo anterior, el argumento más sencillo de esgrimir es que los niveles de violencia de hoy en día son producto de la prohibición de las drogas en Estados Unidos y el aumento de las tasas de consumo en México. No obstante, el más reciente aumento de la violencia no se debió a la prohibición en el estado fronterizo, sino más bien fue consecuencia de una falta de planificación urbana. ¿Cómo pasó esto? A continuación, dos de los principales factores:
Trabajadoras de maquiladoras en Ciudad Juárez. Foto: www.larednoticias.com
Con el fin de superar estos desafíos, las autoridades junto con la sociedad civil y el sector privado pusieron en práctica diferentes proyectos. Entre ellos, uno bajo la óptica de la prevención del delito mediante el diseño ambiental, que permitió la recuperación de los espacios públicos con altos índices de inseguridad para transformarlos en áreas sociales. Este proyecto permitió que la ciudad pudiera alcanzar importantes hitos, tales como el de pasar 29 meses sin un secuestro.
En este sentido, es importante destacar las asociaciones público-privadas que muchas veces dan sostenibilidad a los proyectos. Una de estas alianzas se está haciendo con el Fideicomiso para la Competitividad y Seguridad Ciudadana (FICOSEC), que presentó su proyecto durante la Semana de la Seguridad Ciudadana 2014, organizada por el BID y el Gobierno de México. Ahora, FICOSEC se encuentra implementando diversos proyectos tales como el mega mural Juárez Mágico, cuyo objetivo es recuperar espacios públicos e involucrar a las comunidades en sus colonias o barrios.
Propuesta para Juárez Mágico, a ser elaborada junto con la comunidad. Imagen cortesía de FICOSEC
A la luz de lo anterior, uno de los retos a los que se enfrentará la
región es tener entornos urbanos bien preparados en las ciudades de más
rápido crecimiento, tales como:

Mauricio Bastien Olvera es maestro en Derecho Internacional Público por la Universidad de Leiden y Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Cuenta con estudios en la Universidad del Oeste de Sídney y en el Instituto de Formación Profesional de la ONU. Fue profesor invitado de la Maestría en Cooperación Internacional en el Instituto Mora y profesor titular de Desarme y Organismos Internacionales en la UNAM. Ha trabajado en la Secretaría de Relaciones Exteriores y en la Secretaría de Gobernación de México. Actualmente se desempeña como consultor del área de seguridad ciudadana del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington DC. Fue ganador del Premio de la Juventud 2015, otorgado por la Ciudad de México. En 2013, la Comisión Mexicana de Cooperación con la UNESCO de la SEP lo nombró Embajador Pro Cultura de Paz.
[1] Bender, S., Run for the Border: Vice and Virtue in U.S.-Mexico Border Crossings, NYU Press, 2012, p.94
[2] INEGI, Sistema Nacional de Cuentas, personal ocupado en la industria textil en el Estado de Chihuahua.Última actualización Febrero 23, 2010. Consultado: Marzo 21, 2016. En línea: http://www.inegi.org.mx/
[3] INEGI, Chihuahua: Perfil Sociodemográfico, 2003.
[4] Ibidem
[5] Secretaría de Gobernación, Modelo Juarez de participación ciudadana en materia de seguridad, México, 2014, p.11
[6] INEGI, Encuesta Nacional de la dinámica demográfica Chihuahua, 1997.
[7] Villalpando, R., Al menos 950 pandillas operan en Ciudad Juárez, advierte edil. La Jornada, En línea: http://www.jornada.unam.mx/2011/07/13/estados/035n1est Julio 13, 2011. Consultada: Marzo 22, 2016.
Antes de responder a estas preguntas es importante aclarar que, aunque la tasa de homicidios no es el único indicador para medir el nivel de violencia en una ciudad determinada, éste es uno de los indicadores más relevantes al momento de medir la percepción de los ciudadanos sobre las tasas de criminalidad.
En vista de lo anterior, el argumento más sencillo de esgrimir es que los niveles de violencia de hoy en día son producto de la prohibición de las drogas en Estados Unidos y el aumento de las tasas de consumo en México. No obstante, el más reciente aumento de la violencia no se debió a la prohibición en el estado fronterizo, sino más bien fue consecuencia de una falta de planificación urbana. ¿Cómo pasó esto? A continuación, dos de los principales factores:
- Crecimiento de la población: La entrada en vigor del del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994 dio lugar a la aparición de un gran número de fábricas de textiles (maquiladoras) en Ciudad Juárez. De acuerdo con datos oficiales, entre 1990 y 1997, hubo un aumento del 57% en el número de personas empleadas en las maquiladoras en el estado de Chihuahua[2]. Estos datos coinciden con el resultado de Ciudad Juárez como la ciudad con el mayor aumento de la tasa de crecimiento promedio de la población en Chihuahua, entre 1990 y 2000, alcanzando el 4,35%, por encima de la media nacional del 1,85[3].
- Servicios Sociales: Lamentablemente, el aumento en términos de población y puestos de trabajo no correspondió con el aumento de otras necesidades sociales, como escuelas. En este sentido, Juárez estaba por debajo del promedio estatal respecto al número de personas que asisten a la escuela[4], con sólo dos escuelas secundarias en el noroeste prestando servicio a 50 barrios[5]. Junto con este tema, hubo un aumento en la cantidad de hogares de madres solteras[6], que súbitamente se enfrentaron la crisis de los servicios sociales que no crecieron al mismo ritmo en el que se expandía la ciudad.
Con el fin de superar estos desafíos, las autoridades junto con la sociedad civil y el sector privado pusieron en práctica diferentes proyectos. Entre ellos, uno bajo la óptica de la prevención del delito mediante el diseño ambiental, que permitió la recuperación de los espacios públicos con altos índices de inseguridad para transformarlos en áreas sociales. Este proyecto permitió que la ciudad pudiera alcanzar importantes hitos, tales como el de pasar 29 meses sin un secuestro.
En este sentido, es importante destacar las asociaciones público-privadas que muchas veces dan sostenibilidad a los proyectos. Una de estas alianzas se está haciendo con el Fideicomiso para la Competitividad y Seguridad Ciudadana (FICOSEC), que presentó su proyecto durante la Semana de la Seguridad Ciudadana 2014, organizada por el BID y el Gobierno de México. Ahora, FICOSEC se encuentra implementando diversos proyectos tales como el mega mural Juárez Mágico, cuyo objetivo es recuperar espacios públicos e involucrar a las comunidades en sus colonias o barrios.
Tabla 1. Con información de City Mayors Statistics sitio: http://www.citymayors.com/
Ante este panorama, es necesario implementar una estrategia integral
de planificación urbana que sea utilizada como un mecanismo de
prevención del delito, junto con otras intervenciones para abordar los
diferentes factores que desencadenan la violencia en las zonas
metropolitana. Por lo tanto, la responsabilidad de contar con ciudades
más seguras no solo recae en las instituciones de seguridad, sino
también en otros departamentos transversales, como los relacionados con
la planificación urbana.Mauricio Bastien Olvera es maestro en Derecho Internacional Público por la Universidad de Leiden y Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Cuenta con estudios en la Universidad del Oeste de Sídney y en el Instituto de Formación Profesional de la ONU. Fue profesor invitado de la Maestría en Cooperación Internacional en el Instituto Mora y profesor titular de Desarme y Organismos Internacionales en la UNAM. Ha trabajado en la Secretaría de Relaciones Exteriores y en la Secretaría de Gobernación de México. Actualmente se desempeña como consultor del área de seguridad ciudadana del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington DC. Fue ganador del Premio de la Juventud 2015, otorgado por la Ciudad de México. En 2013, la Comisión Mexicana de Cooperación con la UNESCO de la SEP lo nombró Embajador Pro Cultura de Paz.
[1] Bender, S., Run for the Border: Vice and Virtue in U.S.-Mexico Border Crossings, NYU Press, 2012, p.94
[2] INEGI, Sistema Nacional de Cuentas, personal ocupado en la industria textil en el Estado de Chihuahua.Última actualización Febrero 23, 2010. Consultado: Marzo 21, 2016. En línea: http://www.inegi.org.mx/
[3] INEGI, Chihuahua: Perfil Sociodemográfico, 2003.
[4] Ibidem
[5] Secretaría de Gobernación, Modelo Juarez de participación ciudadana en materia de seguridad, México, 2014, p.11
[6] INEGI, Encuesta Nacional de la dinámica demográfica Chihuahua, 1997.
[7] Villalpando, R., Al menos 950 pandillas operan en Ciudad Juárez, advierte edil. La Jornada, En línea: http://www.jornada.unam.mx/2011/07/13/estados/035n1est Julio 13, 2011. Consultada: Marzo 22, 2016.
BBC Mundo dialogó con Aravena luego de que recibiera el premio Pritzker
Esto es lo que Aravena llama "construcción incremental", y hay quienes creen que esta idea –que no es nueva pero que él revivió con ímpetu–puede revolucionar el concepto de vivienda social en América Latina y el resto del mundo.
Uno de sus proyectos más elogiados de arquitectura participativa es el de Constitución, una ciudad chilena que fue destruida por el terremoto y tsunami de 2010. Allí tuvieron que construir todo: desde casas hasta edificios y espacios públicos, además de pensar cómo frenar un nuevo tsunami.
Y ademas hay algunas claves que uno puede recomendar en la instalación de los
refugios o viviendas de emergencia: tener espacios colectivos para que
un camión reparta agua, no familia por familia, sino a un conjunto de
familias; organizar una cocina comunitaria para que no sea cada familia
la que deba cocinar. Y también es útil instalar baños químicos para
grupos de familias.
Como calcular el C.O.S y C.U.S de tu Proyecto
¿Necesitas calcular el C.O.S y el C.U.S para tu proyecto y no sabes cómo hacerlo? ¡Aquí te lo decimos!
Los coeficientes de ocupación y utilización del suelo (C.O.S y C.U.S) son importantes al momento de realizar un proyecto y son considerados en las normas de edificación.
El día de hoy hablaremos de Urbanismo y en este caso en concreto acerca de dos factores que son de suma importancia en la gestión de proyectos arquitectónicos y urbanos y son: El coeficiente de ocupación del suelo y el coeficiente de utilización del suelo.
“Antes de continuar, cabe aclarar que estos coeficientes tienen distintos nombres y valores en los diferentes países y ciudades del mundo. Revisa la reglamentación de tu ciudad o comunidad para que conozcas con mayor exactitud cómo puedes calcular estos valores para tu proyecto.”
Coeficiente de Ocupación del Suelo (C.O.S.)
El Coeficiente de ocupación del suelo, mejor conocido como C.O.S.
urbanamente funciona para que cada vivienda cuente con espacios abiertos
suficientes para no generar una densidad o hacinamiento de fincas en un
espacio reducido. Además de que genera un mayor orden y permite una
reglamentación más estricta y acorde con el entorno urbano, ya entrando
en una definición más específica podemos decir que el Coeficiente de
Ocupación del Suelo es la relación aritmética que existe entre la
superficie construida en la primera planta (o planta baja) y la
superficie total del terreno o predio donde está emplazado el proyecto.
En la gran mayoría de los casos este coeficiente está dictaminado por un
reglamento, ley o norma que toma en cuenta los siguientes factores para
determinar el coeficiente:
- Género del proyecto. (Habitacional, equipamiento, comercial, etc.)
- Uso de suelo. Esto depende de la zona urbana donde se encuentre el terreno y esto está dictaminado por los planes de ordenación territorial de cada ciudad o planes de desarrollo urbanos como también se les conoce.
Un ejemplo del cálculo del Coeficiente de Ocupación del suelo es el
siguiente: Supongamos que queremos desarrollar un proyecto habitacional
en un predio de 250 metros cuadrados y la reglamentación nos indica que
tenemos un Coeficiente de Ocupación del Suelo de 0.60 (por poner un
ejemplo), simplemente multiplicamos la superficie del terreno por el
coeficiente y el resultado será el máximo de metros cuadrados en los que
podremos desplantar el proyecto, en este caso sería: 250*0.60= 150.
Tendremos máximo 150 metros cuadrados para ocupar en el terreno y el
resto lo debemos dejar libre ya sea para áreas verdes u algún otro tipo
de actividad al aire libre.
Coeficiente de Utilización del Suelo (C.U.S.)
El Coeficiente de Utilización del Suelo es la relación aritmética que
se refiere a la proporción equivalente al número de veces la superficie
del predio que podrá construirse totalmente. Esto en específico hace
referencia al número de niveles que pueden construirse dentro de un
predio. De igual forma que en el coeficiente anterior, este coeficiente
también es determinado por las reglamentaciones o leyes urbanas de la
ciudad o región en la que se vaya a desarrollar el proyecto. Los
factores que determinan este coeficiente son los mismos, solo qué
también podemos agregar otros más como por ejemplo: En zonas sísmicas
este coeficiente se ve afectado ya que dependiendo del grado sísmico de
la zona no se pueden construir edificaciones de un determinado número de
niveles o metros de altura.
En otros países este coeficiente es también llamado “coeficiente de
constructibilidad”, pondremos el mismo ejemplo que en el coeficiente
anterior con el predio de 250 metros cuadrados al que hicimos
referencia. Por lo regular el Coeficiente de Utilización del Suelo es el
doble o triple que el de ocupación, esto dependiendo del número de
niveles permitidos. En este caso el ejemplo será de un C.U.S. de 1.2,
esto automáticamente ya nos da la idea de que tendremos el doble de
metros cuadrados para seguir construyendo en una planta (o plantas)
posteriores, repito esto depende de cada legislación urbana y es
específico de cada sitio.
Pues bien amigos, como pueden ver el C.O.S y el C.U.S son
importantísimos para la vida de una ciudad así como para su ordenamiento
territorial y su composición, espero que la entrada haya sido de su
ayuda y que la información les sea útil.












